Montaje de fotos de primer plano de Anabel Pantoja llorando y su padre, Bernardo Pantoja

El engaño de Anabel Pantoja a su padre que le va a hundir

Anabel le oculta un viaje que tiene previsto

Anabel Pantoja será una de las concursantes de la próxima edición de Supervivientes. Será la segunda experiencia para ella en el reality, donde tendrá la oportunidad de resarcirse después de su discreta participación en 2014. La oferta económica que se le puso encima de la mesa era irrechazable.

En cualquier caso, es posible que su estado anímico no sea el más adecuado para enfrentarse a una aventura de este calibre. Sobre todo porque su madre está recién operada, mientras que su padre volvió a ingresar hace unos días en un centro médico. Eso le llevó a apartarse un tiempo de la televisión para poder atenderles.

Para no disgustar a su progenitor, Anabel optó por ocultarle sus planes. “No le he dicho que me voy”, señaló.

Su estado de salud es bastante delicado desde hace tiempo. Bernardo sufre diabetes y a consecuencia de esa enfermedad perdió una pierna hace cinco años.

La colaboradora de televisión confesó que ha ido perdiendo facultades. “A veces está y a veces no”, apuntó con resignación. En vista de eso, y para evitarle un disgusto, prefirió no comunicarle su próximo proyecto profesional.

Anabel Pantoja en el plató de Sálvame
Anabel Pantoja, preparada para viajar a Supervivientes | Telecinco

“No se lo he dicho, no quiero preocuparlo”, explicó. No obstante, la sobrina de la tonadillera tratará de estar al tanto sobre la situación de Bernardo en la isla. En el caso de que su salud se resienta tiene el compromiso de que la avisarán.

Se marchará al concurso con ganas de hacerlo lo mejor posible, pero con la cabeza puesta en Sevilla. Antes de hacer las maletas procurará dejarlo todo bien atado para que su padre quede debidamente atendido. Explicaba que “lo he dispuesto todo para que esté lo mejor cuidado posible mientras no estoy”.

Anabel se marchará dispuesta “a disfrutar de la experiencia, pero sobre todo me voy a trabajar, para que a mi padre no le falte de nada”. En declaraciones a Sálvame aseguraba que quería que “mi familia esté orgullosa”.

Será la segunda oportunidad para la influencer en el concurso. En 2014 había viajado a Cayos Cochinos, donde su estancia apenas se alargó un par de semanas. En esa ocasión no fue por decisión del público, sino por voluntad propia.

El hambre, el aislamiento y las pruebas la llevaron a abandonar en un tiempo récord. Entre lágrimas aseguraba que “esto ha podido conmigo. Duré un día, pero se me pasaron muchas cosas por la cabeza”.

Continuó diciendo que “no era el hambre, era más mi cabeza, el agobio y la claustrofobia que me entró allí. Estoy arrepentida de no poder haberle demostrado a la gente lo que valgo”. A diferencia de otros compañeros, ella tendrá la posibilidad de resarcirse.

Anabel Pantoja se está poniendo las pilas

Anabel Pantoja sabe que se enfrenta a un reto muy complicado. En donde tendrá que plantarle cara a muchas adversidades, entre ellas a sus compañeros. De momento, en esta aventura le acompañará Matamoros, con el que mantiene una relación bastante tensa.

Quiere llegar a la isla lo más preparada posible. Por eso se ha puesto en manos de su exmarido Omar.

Anabel Pantoja bañándose en el mar en un día de verano
Volveremos a ver a Anabel en bañador en la isla | Gtres

Contó que “me va a enseñar a hacer anzuelos y otras cosas de supervivencia”. Además, confesaba que él estaba encantado con este proyecto e incluso “se quiere venir conmigo a la isla”.

Aún se desconoce el caché de la prima de Kiko. No obstante, seguro que es una cifra mucho más elevada que la que tenía por contrato en 2014, que rondaban los 15 000 euros semanales. En cualquier caso, estará muy lejos de los 800 000 euros que ingresó su tía durante su participación.

Para algunos, la decisión de Anabel Pantoja de irse a Supervivientes supone una vía de escape. Además de embolsarse una elevada cantidad de dinero también podrá huir de los problemas que le persiguen en España.